Dar cuerda a un caballo es la mejor forma de trabajar con él pie a tierra. De esta forma, lo preparamos para la doma haciendo que el equino asimile el filete con sus riendas, aprenda a adoptar la postura idónea, desarrolle la musculatura y finalmente, se instruya en los aires de la doma: paso, trote y galope.
Índice
¿Para qué sirve dar cuerda a un caballo?
Con el trabajo de dar cuerda a un caballo, a pie de tierra, logramos que el animal adquiera flexibilidad y fuerza, para así, reforzar su equilibrio, y lograr mayor soltura en sus movimientos.
Sin embargo, también es una buena forma de comenzar a conocerse, jinete o amazona, y caballo, manteniendo una distancia inicial hasta establecer una conexión entre ambos.
Asimismo, nos ayuda a educarle en los distintos aires de la doma, hasta que esté preparado para resolverse con el peso del jinete.
Y finalmente, resulta un ejercicio complementario ideal, cuando no tengamos tiempo de montar con él, cuando precisemos hacer un calentamiento previo a ejercicios más complicados, para ayudarle a relajarse, o simplemente, como un añadido a una rutina de entrenamiento.

¿Qué necesitaremos para dar cuerda a un caballo?
Para comenzar no precisaremos de muchos accesorios. Más tarde, y a medida que vayamos observando las carencias físicas o de disciplina de nuestro caballo, iremos valiéndonos de complementos auxiliares para trabajar con él de forma más específica.
- Indumentaria adecuada, que sea cómoda y nos permita libertad de movimientos suficiente para realizar el ejercicio con nuestro amigo equino de forma relajada. Encontrarás toda la ropa de equitación 🏇 que necesitas en nuestra tienda con tan sólo un CLIC AQUÍ. 💯
- Cuerda larga. Ésta deberá tener unos 12 metros. A un extremo tendrá un mosquetón que engancharemos a la anilla de la cabezada para agarrar a nuestro caballo, y al otro, una agarradera.
- Tralla. Nos servirá para indicar al caballo que debe avanzar.
- Cinchuelo. Es el primer arnés que necesitaremos y que servirá para complementar el segundo que le pongamos, según el ejercicio que precisemos trabajar: aumentar la flexibilidad del cuello, bajar la cabeza, entrar las patas delanteras o las traseras, etc. El cinchuelo se pone por detrás de la cruz del caballo, rodeando su barriga y se abrocha.
- Riendas de atar elásticas. Se enganchan por un extremo a la anilla del hierro del caballo y por el otro al cinchuelo. Nos sirven para trabajar el cuello del caballo. Se usa principalmente para equinos jóvenes.
- Arnés complementario al cinchuelo. Cuando las riendas son insuficientes, podemos valernos de otros arneses según el tipo de trabajo que tengamos que reforzar con el caballo. Por ejemplo, Chambón para bajar la cabeza y que meta los pies, el Gogüe, más restrictivo en el movimiento de la cabeza, o el Pessoa, con un sistema de poleas trasero para trabajar también sus patas posteriores.
- Cabezada de trabajo. Para dirigir al caballo y mantener el contacto con él.
- Guantes de protección. Evitaremos quemarnos las manos con el roce de la cuerda.
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Técnica para dar cuerda a un caballo
Pues bien, tras una breve introducción sobre todo lo que precisas antes de iniciar el trabajo de dar cuerda al caballo, continuamos contándote cuál es la técnica ideal a tal fin.
Para lograr nuestro propósito, con 30 minutos por sesión será más que suficiente. Y si somos constantes y lo hacemos correctamente, lograremos resultados increíbles.

Preparamos al caballo
Preparar al caballo no sólo se trata de colocarle los accesorios necesarios para llevar a cabo el ejercicio, tales como la cabezada, o las riendas de ser necesario, sino que además, es muy importante, realizar un calentamiento previo, tanto para la salud del animal como para evitar lesiones.
Para llevar a cabo el calentamiento, antes de todo, iniciaremos la actividad con unos 10 minutos al paso del equino. Sabremos que está listo cuando observemos que adquiere agilidad, pero si observamos que aún conserva cierta rigidez, le dejaremos algo más de tiempo.
Durante este paso relajado, el cuello del animal no debe ser fijado con riendas, pues de ser así, no podría realizar estiramientos, también necesarios para aumentar su flexibilidad y preparar su musculatura y articulaciones antes de darle cuerda.
Una vez listo, ya podremos ajustarle con arneses o riendas, la libertad de la cabeza o cuello según las zonas o musculatura que precisemos trabajar con él.
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Trabajo a la cuerda
Lo ideal, es que cada día trabajes una mano, o bien, la mitad del tiempo una mano, y después la otra. Si comienzas a mano izquierda, sitúate a ese lado y anímalo con la tralla para que avance en círculos. Después, vamos soltando cuerda para que poco a poco el círculo se amplíe.
Es importante, que durante el ejercicio sujetes la cuerda con la mano izquierda, y con la derecha, el sobrante de la misma, además de la tralla. No obstante, la sujeción sería a la inversa en caso de dar cuerda por el lado derecho.
Debemos mantener una posición con respecto al equino formando un triángulo donde los vértices serían el jinete, y la cabeza y grupa del caballo, y los lados estarían formados por la cuerda, la tralla, y el cuerpo del animal.
La cuerda debe estar recogida en círculos grandes de forma que se pueda soltar y recoger fácil, y se evite, que si el equino da un tirón nos arrastre con él. Nunca debe arrastrar el suelo ya que el animal o el jinete podría tropezar. Lo recomendable, es que esté en todo momento tensa, ya que es un contacto para trabajar con él.
Comenzamos el trote a caballo
Una vez el animal haya realizado su calentamiento previo, ya podremos ponerlo a trotar. Para ello, debemos acechar con la tralla en las patas traseras. Poco a poco, debemos ir enseñándole a distinguir los sonidos con los que le daremos las órdenes. Un chasquido de lengua, un golpe de voz… de forma que llegará un momento en que no precisemos ayuda de la tralla.
Durante el trote, el caballo debe mirar hacia el interior del círculo. Para acostumbrarlo, las primeras veces tendremos que hacer un arrastre con la cuerda de su cara en dirección a nosotros.
Mientras dure el ejercicio, debemos procurar mantener una cadencia y un ritmo constante, que además de prepararlo para cuando trabajemos subidos a él, mejorará su respiración y resistencia.
Si vamos a trabajar las dos manos en el mismo día, realizaremos el cambio abandonando el trote y poniéndolo al paso. Después, vamos recogiendo cuerda evitando que arrastre en el suelo. El caballo se irá acercando despacio a nosotros, y cuando pare, cambiamos el mosquetón a la anilla del otro lado y comenzamos de nuevo el ejercicio a la inversa.
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