Debido a su astucia, y desconfianza, la caza de jabali se convierte en todo un reto y uno de los mayores desafíos que nos podemos encontrar en el monte.
Los diferentes escenarios tanto orográficos, como en cuanto a su cuantía, más abundantes en algunas zonas, y escasos en otras, han hecho que en España se hayan desarrollado diferentes modalidades para la caza de jabali atendiendo a las distintas circunstancias.
Índice
🐗 Caza de jabali por Montería
La montería requiere un gran nivel organizativo debido a la cantidad de posturas que intervienen en dicha actividad. Por norma general, serán más de 25 cazadores. Lo que requiere un mayor número de perreros, rehalas, arrieros, postores, y demás cargos encargados de auxiliar a las posturas.
Esta modalidad de caza mayor, que se practica con el jabalí, precisa de una superficie con un mínimo de 250 ha de monte a batir, más por otro lado, sólo se practica en terrenos donde la caza sea abundante, ya que de lo contrario, por su alto coste tanto económico como organizativo, acabaría saliendo más caro «el collar que el galgo».
Para llevar a cabo la caza de jabalí a través de una montería, los cazadores de las posturas, o tiradores, se situarán en zonas donde tengan visibilidad de las salidas de escape natural de las piezas, y no corran peligro. Mientras, los perros y ojeadores batirán la mancha de terreno para dirigir los jabalíes hacia las posturas y darle oportunidad de tiro a los cazadores.
🐗 Caza de jabali por Gancho
Cuando el terreno a batir es inferior, o hay poca caza, se utiliza la modalidad del gancho. Una forma de caza similar a la montería pero a menor escala y mucho más flexible.
En la caza de jabali por Gancho se bate una superficie de terreno generalmente inferior a 250 ha y el grupo de cazadores participantes no supera los 25 puestos. Asimismo, éstos son auxiliados por un máximo de 4 rehalas compuestas de unos 20 o 25 caninos entre levantadores y perros de rastro.
Aunque el ejercicio o técnica del gancho es muy similar al de una montería, no requiere de tantos preparativos ni organización, por tanto se puede decir que una modalidad menos rígida y mucho más dinámica. Más indicada para zonas de monte donde la caza sea menos abundante, al igual que el número de piezas a cazar son mucho más limitadas que en la montería. También se suele optar por esta forma de caza cuando se quiera planificar una jornada de cacería de forma rápida y sin demasiadas complicaciones.
🐗 Caza de Jabali por Batida
Y ahora llegamos a la tercera de las modalidades, de características también similares, y cualidad, que en la mayoría de las ocasiones nos dificulta discernir entre las tres. ¿En qué se diferencia una batida, de una montería o un gancho?
La primera desemejanza es que la batida tiene carácter excepcional y precisa de una autorización especial para llevarla a cabo. Como ejemplo, suele realizarse en terrenos no declarados como coto de caza, y donde los titulares solicitan dicha celebración por motivo de ver su ganado, agricultura o propiedades afectadas por la entrada de los jabalíes.
Asimismo, la batida tiene una serie de condiciones, como el hecho de no poder realizarse más de una vez al año por cada 250 hectáreas de superficie, o que se requiere un mínimo de nueve cazadores para que dicho permiso sea concedido.
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🐗 Caza de jabali a Rececho
La modalidad de caza de jabali a rececho es más individualizada, no se precisa de todas las florituras de una gran organización pero sí mucha paciencia y perseverancia, porque cuanto más esperes, mayor puede ser el trofeo.
Para recechar a un jabalí, primero tenemos que buscarlo, y este acercamiento puede durar días. Algunos cazadores incluso desisten antes de dar con la pieza, motivo por el que la perseverancia juega un papel fundamental en la caza a rececho.
Durante la búsqueda, tenemos que tener en cuenta una serie de particularidades relativas al comportamiento del jabalí y sus hábitos, e ir siguiendo pistas, hasta dar con su ubicación para abatirlo.
Para empezar, el jabalí tiene un comportamiento más bien nocturno, por lo que existen más probabilidades de avistarlo al amanecer o anochecer, ya que durante la noche, a menos que contemos con luna llena, será más difícil verlo, y casi imposible determinar su sexo o la magnitud del trofeo.
Por otro lado, son animales de costumbres, por lo que averiguando sus querencias, podrás dar con él. Para llevar esto a cabo, debes comenzar por supervisar el monte para dar con sus pasos y localizar los carriles y trochas que utiliza para desplazarse, y que son además, los que te llevarán al lugar donde come, se baña, y a su encame.
Asimismo, los jabalíes tienen muy desarrollado el sentido del oído, pero aún más el olfato, por lo que tendremos que ser sumamente sigilosos y vigilar el viento para que no les alcance nuestro olor y alertarlos.
🐗 Caza de jabali por Espera
Sin duda, es la modalidad de caza de jabali que más esfuerzo psicológico requiere. El cazador puede pasar horas sólo con el campo, interpretando sonidos y las conductas de todos los animales que pasan por su puesto en ánimo de realizar un descarte hasta dar con su objetivo. Aunque no siempre tiene por qué ser un trofeo, a veces se utiliza con criterios selectivos, para propósitos diferentes, por ejemplo, reducir poblaciones, caso en el que se optaría por abatir hembras viejas o ejemplares enfermos.
Cómo aguardar al jabalí en la Espera
En cuanto a su práctica, al igual que en el rececho se hace un previo chequeo del terreno para reconocer las querencias del animal. Tanto para la espera, como para el rececho, es recomendable realizar esta supervisión de señales, como huellas, rastros, refregones de barro del baño, ramas partidas y demás, a primera hora de la mañana. No sólo las pistas estarán frescas, sino que además, daremos tiempo hasta caer la noche y la nueva salida del jabalí, para que las nuestras se desdibujen y no espanten al jabalí.
Tras esto, el cazador puede comenzar a aguardar al animal, bien al paso de algún sendero que acostumbre a recorrer, o bien, en puesto fijo. Para éste último se suele atraer con un comedero artificial, sin embargo, un macho viejo y resabiado puede recelar de acercarse y preferir zonas de comida natural como siembras o frutales.
Por lo general, el aguardo o espera, comienza desde el anochecer, hasta que el objetivo aparece o el cazador se cansa. Sin embargo, también hay quiénes prefieren esperarlo al amanecer en su regreso al encame.
Por otro lado, mientras en la caza a rececho tendremos que ayudarnos de la luz para movernos e identificar las pistas, para la espera se recomienda lo contrario, al menos si deseas dar con un buen macareno, ya que estos viejos desconfiados y recelosos esperarán a que la noche esté oscura para hacer su aparición. Así pues, tendrás que ayudarte de un rifle con un claro visor, y prismáticos de visión nocturna.
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🐗 Ronda
La modalidad de caza de jabalí por ronda, es la más tradicional y antigua de nuestro país, aunque cada vez, menos practicada. Ésta modalidad ancestral, al igual que las anteriores se realiza por la noche, bien a pie, o a caballo, y acompañado de una rehala de perros entre los que destacan las razas de agarre.
Su práctica resulta muy similar al rececho en algunos aspectos, como su carácter nocturno y el hecho de precisar un mínimo de luz, además de un reconocimiento previo del terreno antes de la salida. Por el contrario, no se utilizan armas de fuego.
Los rondadores buscarán al animal hasta dar con él, siempre con el viento de frente para no alertar al jabalí, y entonces, los perros de presa apresarán e inmovilizarán a la pieza, momento en que el rondador, ayudado de una linterna, le dará muerte a cuchillo.
🐗 Traílla
Se trata de una modalidad muy antigua, practicada principalmente en el norte, sobre todo en Asturias y Cantabria.
En la caza de jabali con perros de rastros atraillados o atados a una cuerda, éstos van guiando al montero al otro extremo de la misma hasta dar con la posición del jabalí.
🐗 Caza de jabali con arco.
La caza de jabalíes con arco es una de las prácticas que entrañan más dificultad debido a que requiere mucha especialización y práctica.
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